Llegar al verano
Empieza la primavera y comienza la época de mostrar más el cuerpo, hace calor. Somos un cuerpo que sale a la calle y es observado y juzgado. Comienzan los comentarios de "no llego al verano" "soy una cerda" "tenés unos kilos de más" y podríamos seguir en una larga lista de comentarios.
Empiezan las dietas, empieza la obsesión, ¡cómo no pensar en esos comentarios que escuchamos todo el tiempo! Comenzamos a contar las calorías de nuestros platos olvidándonos del disfrute de la comida, olvidándonos de nuestra salud. Comenzamos a pensar que necesitamos pasar cinco horas en un gimnasio porque sino "no llegamos al verano".
Miras una revista y los títulos son "cómo bajar diez kilos en dos semanas", miras la dietética y ya tiene un cartel de las nuevas pastillas que te hacen adelgazar, miras instagram y ves a las chicas diciendo "no doy más de gorda" por comerse una hamburguesa una noche. En fin, miremos lo que miremos nos dará mensajes de que tenemos que estar flacas.
Vemos a las niñas, a las adolescentes, a las mujeres caer y recurrir a dietas que las han llevado hasta la muerte y la locura, y esto no es un dato menor.
¿Y de dónde nace esa obsesión para que seamos flacas? Nace del deseo de los hombres de vernos sometidas bajo su sistema que nos quiere muertas de hambre para pararles la pija. Nace del deseo de los hombres de vernos sufrir para vernos como ellos desean vernos. Ellos disfrutan de nuestro dolor por desear ser flacas. Ellos disfrutan de vernos caer en trastornos alimenticios para cumplir con sus deseos.
Nosotras somos las que desde pequeñas fuimos obligadas a cumplir con dietas para llegar a la adolescencia con un cuerpo "perfecto". Somos nosotras las que fuimos sometidas para ser sexualizadas. Para ser hermosas.
Y no cerremos los ojos, las mujeres gordas también somos sexualizadas. El neoliberalismo nos trajo la nueva idea de que "todos los cuerpos son hermosos". ¿Y por qué seguir perpetuando la idea de que tenemos que ser hermosas? ¿Y por qué no rompemos el ciclo y dejamos de ser hermosas?
Estas ideas nacen aún del deseo masculino, de cumplir con la idea de que absolutamente todos los cuerpos de las mujeres son para consumo.
El feminismo nos ha traído a la luz la idea de que ya no es necesario ser linda. Llegó el momento de abrir el panorama hacia un horizonte sin frontera, donde podamos ser libres sin ser consumibles, de disfrutar de nuestras comidas y no llenar nuestra cabeza con ideas y deseos de cuerpos perfectos.
Rompamos el esquema y seamos libres, y que la libertad no sea "yo hago dieta por mi". No, no nos excusemos.
Llegar al verano es llegar viva, es llegar sana mentalmente, con amor propio.
No hagamos más dietas, no nos hagamos ese daño que tanto nos desean los hombres.

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