El imaginario social de la belleza

Una y otra vez ha llegado al oído de una niña que ser fea es la muerte.
Si no sos linda, nadie te va a querer. Tenés que gustar a los demás. Es un compromiso que DEBES aceptar como mujer, tu mayor meta es ser linda.
Así crecemos, creyendo que tenemos que gustar a todas las personas, siempre agradar y ser femeninas.
En la televisión te muestran dibujos animados donde las gordas son cruelmente hostigadas por no ser como el imaginario social lo cree, como el patriarcado lo necesita. En las revistas te muestran dietas de cómo bajar 10 kilos en una semana. En las tiendas los talles son pequeños y los maniquíes tienen formas raras.
¿Qué cosas, no? Tenemos apenas unos años y ya sabemos que el resto de nuestras vidas tenemos que ser consumibles, y que para eso, debemos cumplir con unas tantas cosas: poses extrañas, muchos brillos, delgadez extrema, maquillaje, tacos que te perforan los pies y unas cuantas cosas más.
El dolor siempre formó parte del proceso de belleza. Fuimos creciendo y descubriendo que esos cánones eran inalcanzables. O te revelas o te consumís ahí adentro. Muchas tocamos fondo, desde ambos lados, algunas caemos en trastornos alimenticios para cumplirlos, otras sufrimos las agresiones por revelarnos a la norma. Y así vas caminando, con el dolor en la espalda que te causa este sistema tan violento que nos quiere rotas pero hermosas.
"Ahora ella dice, la descripción que da de lo que sucede aquí, es que en nuestra cultura, y creo que ella está escribiendo sobre una cultura aquí, ninguna parte del cuerpo de una mujer queda intacta o inalterada, ninguna característica o extremidad se salva del arte o dolor de mejora: el cabello está teñido, lacado, enderezado, permanentemente, las cejas son punteadas, dibujadas a lápiz, teñidas, los ojos están forrados, con rímel, sombreados, las pestañas rizadas o falsas. De pies a cabeza cada característica de la cara de una mujer, cada sección de su cuerpo está sujeta a modificación y alteración." Sheila Jeffreys, sobre la obra "Woman Hating" de Andrea Dworkin.
Creo que lo que dicen Sheila Jeffreys y Andrea Dworkin es plenamente acertado, los cuerpos de las mujeres nunca no fueron intervenidos. Siempre hemos estado expuestas a múltiples daños y mutilaciones que por ley nos corresponden. O eso parece.
Hoy vengo a proponerles y recordarles lo que nuestras ancestras feministas han luchado durante años: por la libertad de nuestros cuerpos y la liberación de los daños psicológicos y físicos que crea el imaginario de belleza en la vida de las mujeres. Vengo a proponer una resistencia física ante la violencia expresa hacia nuestros cuerpos.
Renunciemos a la depilación, a los maquillajes, a los corpiños, al pelo largo y a toda nuestra feminidad. Abandonemos a esta distracción que nos han impuesto para que no veamos nuestros verdaderos problemas.
Luchemos por poder decidir sobre nuestros cuerpos plenamente.

Fanzine Belleza.
Vendo fanzines, para más información en venenosafanzine en instagram.


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